- Facilitar las condiciones que permitan el juego.
- Estar a disposición del niño
- No dirigir ni imponer el juego. El juego dirigido no cumple con las características de juego, aunque el niño puede acabar haciéndolo suyo.
El juego permite al niño:
- Que se mantenga diferenciado de las exigencias y limitaciones de la realidad externa.
- Explorar el mundo de los mayores sin estar ellos presentes.
- Interactuar con sus iguales.
- Funcionar de forma autónoma.

Estos sí son juegos y no los que tenemos ahora, como se ha perdido con el tiempo tantas cosas buenas, deberiamos recuperarlas.
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar